Las fuentes de la fe: Introducción y 1 – Sentimiento

Esta será la última serie de artículos que publique en este blog gratuito, al menos por un tiempo. Voy a dedicarme en serio a mis libros, tengo un cuaderno “Pueblos Prehistóricos de Iberia” recién publicado y lanzado al mercado y después seguiré a tope con mi saga de novelas “Iberia Mítica”. Pero antes quería dar salida a esto, es algo que comencé hace más de dos años, algunas personas me pidieron y me siguen pidiendo que hable de ello, de los diversos temas que trataré aquí y tal vez pueda ayudar a mucha gente, con dudas o con deseos de encontrar testimonios parecidos a los suyos. Lo he tenido en elaboración tanto tiempo, tomando notas esporádicamente, también porque me parecía un tema demasiado serio como para darle una salida rápida. Siento que se lo debía a esa gente y a mí mismo y aquí lo teneis, espero que os guste a quienes os interesen estas cosas.

La fe, a mi entender consiste en la creencia en que existe lo sobrenatural, lo maravilloso, lo que no podemos percibir, medir, registrar y difícilmente razonar, aunque sí imaginar, en nuestras tres dimensiones conocidas más el tiempo y en lo acotado a las leyes de la física que hemos ido descubriendo. Los humanos de La Tierra. Más en concreto se plasma en la confianza en un dios (o dioses) omnipotente, omnipresente y omnisciente, que ha creado el Universo que conocemos y posiblemente otros, así como las leyes que lo rigen. Esa creencia va indisoluble casi sin excepción de aquella en la vida eterna, después y a menudo antes de la vida actual, anclada a un espíritu o alma, que sobrevive y está más allá y por encima de la carne, el hueso y la sangre. En resumen, la fe es la creencia y confianza en la trascendencia metafísica.

La fe se tiene o no se tiene, no se puede enseñar, si acaso apuntar o reforzar y en absoluto forzar. Como mucho se puede obligar a negarla o afirmarla de palabra, bajo amenaza de muerte o cosas poco peores y la experiencia en ese sentido dice que el ser humano es tozudo en mantenerse en su afirmación cuando la hay.

He de deciros que, aunque yo tengo fe (de lo contrario no estaría escribiendo este artículo porque no acostumbro a hablar de lo que no me gusta, no conozco o no entiendo), no siempre fue así, aunque sospecho que nunca se apagó por completo en mí y desde que volvió, momento que no puedo precisar, sólo ha hecho crecer día a día. Pero no es de eso de lo que os voy a hablar ahora, sino de las fuentes de las que entiendo que surge y se alimenta.

Yo considero estas cinco, que detallaré en los artículos siguientes de esta serie:

  1. Sentimiento
  2. Mística
  3. Experiencia
  4. Tradición
  5. Razón

El proceso por el que yo he llegado a tenerla o recuperarla, ha sido subconsciente, pienso, porque no recuerdo haber tomado una “decisión” meditada ni ningún punto de inflexión concreto al respecto, ha sido un proceso paulatino a lo largo de muchos años, de toda mi vida diría yo y que aún no ha terminado. En él reconozco muchas fuentes (de ahí el título de este artículo) y ciertos hechos concretos relevantes, pero uno sólo de ellos no bastaría y no sin estar apoyado por otros matices que lo refuercen. No intento convencer a nadie, sólo pienso que mi experiencia y visión puedan tal vez ser de ayuda para los que tienen dudas o quieren encontrar a otros con las mismas que ellos. Seguro que muchos al leer esto pensáis “justo como me ha pasado a mí”, porque eso es lo que me ha sucedido a mí cuando otras personas se han abierto a contarme las suyas.

1 – Sentimiento

Life after life, and age after age
when do we start to believe

(Frozen Plasma – Age after age)

A mi entender esta fuente, junto con la mística, con la que está estrechamente relacionada, su hermana “superior”, son las más poderosas, accesibles en principio a todo el mundo, porque son personales. Quien accede a la fe a través de ellas, ya no hay experiencia, propia o ajena, tradición o movimiento político o “nacional”, ni razonamiento científico o metafísico, que puedan arrebatársela.

Esta fuente inunda las emociones, entrando al ser humano por el tercer ojo y distribuyéndose desde el (chakra) corazón.

Las personas que sienten a Dios, a la trascendencia, simplemente los perciben en cada rincón, en cada paisaje, en cada ser vivo, en cada persona, en cada obra de arte o de ciencia, en los templos que disponen las distintas religiones precisamente a ese efecto, por supuesto. En concreto cada vez que encuentran belleza en algo o alguien. Para ellas, quienes carecen de esta percepción están ciegas y a su vez para estas, aquellas están sobradas de fantasía.

En mi caso puedo deciros puedo percibir lo trascendente en cualquier lugar y situación, pero en especial en lugares y momentos donde la naturaleza es esplendorosa, frente al mar, en montañas, bosques, cursos de agua dulce, ante el cielo nocturno, a la salida o puesta del sol. Al contemplar escenas que ya estaban o estarían ahí sin el hombre y que para mí son de gran belleza. También cuando participo en agrupaciones humanas donde hay un sentimiento fuerte de comunión y de amor entre todos, conciertos, celebraciones religiosas o por qué no, reuniones familiares y de amigos. Y cómo no, en templos y lugares considerados sagrados, cristianos en mi caso, ante las imágenes veneradas que para mí actúan como antenas bidireccionales con la trascendencia.

Aunque hubo un tiempo en que yo carecía de fe, o al menos eso creía (aproximadamente entre los 10 y los 19 años), este tipo de percepción siempre me acompañó. No obstante, en aquellos tiempos y otros posteriores, yo no sabía muy bien a qué tenía que asociarla.

El perdón

He incluido este sentimiento más que reflexión aquí: Perdono a todas las personas que me hayan podido hacer algún mal en esta vida, tanto a las que recuerdo conscientemente como a las que no.

El bien

Nadie puede evitar que hagas el bien. Al final de tu vida no se te va a juzgar por tus opiniones, ni porque señales a otros que hacen el mal según tú, ni por intentar castigarles. Si acaso puede puntuar intentar convencerles de hacer el bien, en especial con tu ejemplo. Sólo se te evaluará por lo que tú hagas, dentro de tus posibilidades; siendo poderoso / rico, podrás y tendrás que hacer mucho más, pero incluso preso en un campo de concentración aún podrás hacer el bien.

Gracias por leer, si os está resultando interesante, podréis leer 2 – Mística, el siguiente capítulo, aquí: https://jocilesferrer.com/2021/07/22/las-fuentes-de-la-fe-2-mistica/.

10 respuestas a “Las fuentes de la fe: Introducción y 1 – Sentimiento

  1. Está bien lo que cuentas, y no solo es la contemplación en la belleza, porque esa si es una parte, pero la más hermosa es el regalo que te da Dios de experimentar el gozo de amor y bienestar por todo tu cuerpo y por todas las células de tu cuerpo como una expansión ilimitado recorriendo todo tu cuerpo y alma, simplemente pensando en Dios o hablando con Dios, u observando su maravillosa creación, la sensación es cómo estar levitando, es un estado que no es humano, yo lo llamo el estado celestial de Dios …
    La Fe ni se compra, ni se obtiene por medios humanos, sino que te la dan…
    Dios te permite conocerle, acceder a la “Fe” su dimensión y experimentarle y vivirlo…

    Algo parecido dice Jesús en Juan 6:44
    Jesús dice:

    «Nadie puede venir a mí, si el Padre que me ha enviado no lo atrae…»

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About jocilesferrer

Ingeniero Telecomunicación. Europeo, español, extremeño-aragonés. Liberal, cristiano. La ola es el mar