Héroes

Cómo convertiros en

Oh we can beat them, for ever and ever

Then we could be heroes, just for one day

(David Bowie)

Recomiendo encarecidamente este libro a todas aquellas personas que hayan pensado en algún momento que les gustaría ser integrantes de una banda de rock. Sobre todo, a aquellas que la idea les apasiona, pero piensan que en modo alguno está al alcance de personas normales. Especialmente a los más jóvenes, aún a tiempo de definir sus carreras, profesiones, dedicaciones, fuentes de ingresos y financiación, pero también a los mayores, porque más vale tarde que nunca.

También lo recomiendo a cualquiera que le apasione cualquier tipo de actividad artística, deportiva, científica o por qué no profesional más “convencional”, pero por algún motivo piense que “no puede”.

Mitos que se me han venido abajo al leer este libro, que para triunfar en la música (rock) hace falta:

  • Años de conservatorio
  • Ser un virtuoso fuera de serie genético
  • Empezar en cuanto se tiene uso de razón

Lo que sí hace falta:

  • Echar todas las horas que puedas y más (esfuerzo)
  • Entusiasmo, que te guste mucho lo que haces
  • No estrictamente necesario, pero juntarte con otros como tú y que estéis en sintonía es un multiplicador

Cuando escuché por primera vez a Héroes, “Héroe de Leyenda”, con 13 o 14 años y los siguientes sencillos y me compré “El Mar no Cesa”, con 15 años, pensé “joder, cómo tocan, cantan y componen de bien estos tíos”, seguro que con 3 años sus padres los apuntaron al conservatorio, llevan desde entonces cada cual con su instrumento y son unos niños prodigo, al menos el guitarrista, el que canta y los que compongan música y letras.

Ya desde entonces es una justificación que me puse a mí mismo para descartar la idea, de siquiera intentar probar a aprender un instrumento y después integrarme en alguna banda de adolescentes. Era mucho más fácil sacar muy buenas notas en bachillerato de ciencias y entrar en alguna ingeniería, que me asegurase un empleo al terminar. Para mi punto de vista, eso si estaba al alcance de una persona normal (y sigo pensando que lo está). Y es lo que hice.

Leyendo esta biografía de la banda aprendí que todos, los cuatro, fueron autodidactas, eso sí, tenían en común ambientes familiares de hermanos mayores y padres que les ponían música, unos más rock clásico y otros más alternativo, pero mucho rock inundando sus cabezas. Pero todos empezaron con instrumentos precarios, el batería con cacerolas y cajas… En sus casas. No lo cuenta el libro, pero imagino que tal vez fueran a alguna academia, con algún profesor particular, algún método autodidacta. Cuando se fueron juntando también en locales que dejaban mucho que desear, con instrumentos ya de verdad, pero humildes. Lo que nunca les faltó fue la absoluta pasión por la música (como actores no sólo como espectadores) y el total convencimiento de dedicarse a ello, la apuesta por el rock’n’roll… Y el resultado está a la vista, la tenida por mejor banda de rock de la historia en español, hasta la fecha.

Ojo, no estoy animando a los más jóvenes, ni a los mayores, a que no estudien convencionalmente ni se aseguren una profesión alimenticia, especialmente si además les gusta y que lo dejen todo por el rock, o el arte o deporte o actividad más o menos “no productiva” que ahora mismo les apasione.

Yo mismo, en “COU”, tomé unas clases de guitarra de academia, acordes, escalas, lo básico y seguí un método que compré de guitarra de rock durante años, con el que aprendí mucho. Si volviera atrás no dejaría de estudiar “teleco”, es algo que me asegura comer a fin de mes y además me gusta en muchas ocasiones, sobre todo dependiendo de la gente con la que me toque trabajar (las personas son siempre lo más importante). Eso sí, hay cantidad de horas que perdí, más de joven que ahora de mayor, en salir sabiendo fehacientemente que me iba a aburrir (también lo pasé pipa muchas veces), en ver partidos de fútbol que acababan en cero a cero, o ya más mayor, en escuchar e intentar participar en política. Todo ese tiempo sí lo cambiaría por haberle estado dando a la guitarra y más adelante haber hecho música, como estoy empezando a hacer recientemente, sólo o con amigos. Esto último sí es lo que aconsejaría a cualquiera y si además resulta que se convierte en tu fuente de ingresos principal, pues genial (no espero que lo sea para mí a estas alturas).

En el libro, la segunda mitad, cuentan la otra cara del asunto, saber cabalgar el éxito. Como veis no estoy dando detalles ni nombres concretos, para eso tenéis el libro, este artículo ya habréis visto que no es especialmente para fans de la banda. Yo se podría decir que soy algo parecido, aunque no me considero fan de nadie, excepto del que resucitó al tercer día…

Hasta la publicación de “Senderos de Traición” y su subsiguiente gira, es la derivada positiva de la banda. A partir de la grabación de “El espíritu del Vino”, comienza la derivada negativa. Del cero al todo, del todo al cero, big bang al big Crunch.

Sinceramente, pienso que no les ocurrió por mala fe, de ninguno de los 4 (5 al final), simplemente siguieron echando combustible a la máquina, con un barco, la comparan en el libro. Pero esta empezó a acusar grietas y corrosiones y cuando se les intentó poner remedio ya era tarde. Por lo que cuentan en él, aparte de la incompatibilidad de caracteres de los fundadores, guitarrista y cantante, lo que sucede en muchas otras bandas y sin embargo llegan a muchos años tocando juntos, hasta que la muerte los separa, no supieron parar. Parar para descansar, replantear y volver con fuerzas.

Nacieron a todo trapo, lo que fue muy bueno y les catapultó al principio, compón – ensaya – toca en concierto, así una y otra vez, centenares de conciertos con canciones que se sabían completamente de memoria de tanto tocar. Pero luego el éxito les siguió demando eso y más mientras dure el dinero y dure el empeño… Y les agotó física, mental y emocionalmente, juntado con las discrepancias de gustos musicales y concepto vital entre ellos. Incluso siendo todos como clones, hubieran necesitado parar, unos meses, entre publicación y gira y gira y publicación. Hasta las juergas eran casi entre concierto y concierto, ni siquiera para eso se tomaban vacaciones.

No obstante, esta cruz de la moneda, me preocupa mucho menos, para mí y para vosotros lectores, gracias si habéis llegado hasta aquí. Si alguna vez este artículo os sirve un poquito para triunfar en lo que de verdad os gusta, no olvidéis este consejo del viejo Rodri, duerme un poco más, los párpados no aguantan ya

Ahora vamos con unas disquisiciones más personales, sobre la banda y su historia, igual también os resultan interesantes.

Ya lo he mencionado en parte más arriba, cuando escuché por primera vez a los Héroes, en los 40 Principales, claramente distinguí un sonido y unas letras de calidad excepcional, desde “Héroe de Leyenda” y “Flor Venenosa”. Para mi gusto claro. Me gustaban muchos grupos de pop y rock, también folk, españoles y extranjeros, escuchaba mucho Mike Oldfield, heavy y música celta por aquella época. Esto sobresalía rápidamente entre todo lo demás, incluso lo que me gustaba.

Un par de años más tarde, ya con 15 compré el LP “El Mar no Cesa”. Escuchaba a gente unos años mayor que yo, allí en Badajoz donde vivía, habitualmente que “vestían de negro” y a los que gustaban bandas como The Cure, Depeche Mode o U2 (eran góticos pero entonces no lo sabían y en aquella mi ciudad se decían “mods”, no sé por qué confusión de las tribus urbanas de los 80, con internet eso jamás hubiera pasado…) y también a gentes de otras ciudades de ese pelaje con las que podía entrar en contacto, en intercambios de verano, de zonas más próximas a Zaragoza como Navarra, hablar de que “había un grupo en Zaragoza nuevo que era la caña”. En aquella época las maquetas y grabaciones se pasaban si acaso como tesoros mágicos sólo prestados a gente que se apreciaba mucho.

En cuanto me puse aquel vinilo me causó una profunda impresión, cada tema. Hay muchísima música que me gusto, incluso lo suficiente como para comprarme el CD (entonces el LP) o ir a un concierto. Pero hay poca que me haga pararme y decir “joder esto es diferente, es buenísimo, esto es lo que me gusta a mí”. Y fue el caso. La forma de cantar, el sonido de la guitarra, las melodías y letras, me conectaron con mi línea familiar materna, la aragonesa. De esto mismo también se habla en el libro, no lo hubieran hecho igual en otro sitio. Aunque mi abuelo materno tocaba (muy bien) rollo Joaquín Rodrigo y Paco de Lucía y le oía cantar jotas de vez en cuando, no sé por qué, me conectó con aquel sonido.

Durante el tiempo de El Mar no Cesa, decir que te gustaban Héroes, era un poco ser un apestado. Al fin y al cabo, se suponía que era una banda para niñas, como también cuentan en el libro, que si son maricas, flojos, etc. Nunca me preocuparon esas cosas, fui raro en casi cualquier ámbito o colectivo desde que tengo uso de razón, tanto que acabé incorporándolo como una característica distintiva positiva, un título nobiliario, siempre la oveja negra, o mejor, ninguna oveja en absoluto. Quique Bunbury es un personaje que suele o solía caer mal entonces, lo cual me parece comprensible por otra parte, pero yo le pago por cantar y componer letras, no por ser simpático.

Eso cambió (respecto de mi gusto por HdS), cuando salió Senderos de Traición en el 90-91, yo estaba en COU, poco a poco casi todo el mundo se fue desayunando con que le gustaban, de todos los pelajes, más poperos, más pijos, más roqueros, alternativos, normales, sin “filiación” … En el verano del 91 los ponían en todos los bares y fiestas de guardar y ya no tenía nada de raro decir que te gustaban.

Pero antes de eso tuve una experiencia muy bonita con ellos, que también me marcó. Mística. Esto fue en primavera del 90. Aún no habían sacado el segundo LP. Fueron a tocar a la plaza de toros de Badajoz y no me lo perdí por supuesto. Muchísima gente de mi entorno fue también y conmigo, una persona con la que tenía una relación muy especial entonces. Yo me sabía de memoria El Mar no Cesa. Pero después supe que allí tocaron y desde luego entraron con gran parte de Senderos de Traición. La estética ya era la de este segundo LP. De repente vi a cuatro tíos vestidos de luto riguroso, con el pelo muy largo, cabizbajos empuñando sus instrumentos como si fueran armas y rodeados de humo. La estética (y el sonido) eran The Cult (banda fundamental para mí) y no The Cure (que también me gustan, pero tienen y tenían aspectos que me resultaban ridículos) y desde luego aquello no era una banda para chicas de mi edad, aunque también a ellas les gustaba (genial ¿no?). En primera fila había tíos y tías de Badajoz vestidos de negro, incluso crestas, mayores que yo, a algunos los conocía. Desde que empezaron a sonar los primeros acordes y Enrique a cantar, entré en conexión con la trascendencia (experiencia mística). Fue una de las primeras veces que recuerdo en la vida, quizá la primera luego me ha ocurrido muchas, normalmente en entornos religiosos o de naturaleza espectacular, pero entonces fue nuevo para mí y os aseguro que hay pocas experiencias en esta vida que le lleguen a la suela, desde luego ninguna droga puede darte eso. Es un regalo de Dios.

Como os había dicho, estaba a mi lado una persona muy especial para mí entonces, con la que estaba reñido (creo recordar), ni siquiera sabía que iba a ir al concierto y en él nos reconciliamos. Puedo suponer que ella experimentó algo muy parecido a mí y eso que cuando entró al recinto, no le gustaban. Fue muy bonito como os dije. Un anclaje de fidelidad y amor a la banda para mí. Al final se equivocaban, si hay cosas para siempre.

A finales del 91 marché precisamente a Zaragoza, a estudiar teleco. Allí encontré un ambiente fan fatal con la banda, como cabría esperar, en aborígenes, pero también forasteros. Rápidamente me hice con maquetas y grabaciones varias y mis nuevos amigos allí me dieron a conocer también a bandas estupendas como Las Novias y Niños del Brasil, del círculo de HdS. Había mucho gótico por Zaragoza. Yo vestía habitualmente de negro y en cuanto dio el tiempo mínimo necesario, tenía el pelo tan largo como ellos. Mis compañeros me llamaban El Cuervo. Apodo que jamás traté de cambiar. Estupendo. Y ya cuando salió la película, de mis favoritas, ni os cuento.

Ellos me regalaron El Espíritu del Vino, ya en CD, en el 93. En cuanto pude, me hice con los CDs de los dos primeros y el EP de lanzamiento. El disco era muy distinto de los anteriores, pero también me pareció buenísimo, no tan fresco, pero de gran virtuosidad y variedad, más roquero, pero eso no era ningún problema para mí. Recuerdo escucharlo una y otra vez ese verano en Cádiz, con un primo muy cercano a mí, que también le gustaba ese rollo, cuando volvíamos de salir y picábamos algo antes de dormir. De hecho, mi tema favorito de la banda, El Camino del Exceso (con permiso de Entre dos Tierras), pertenece a este trabajo. Mis temas favoritos tienen relación con en qué grado me gustarían a mí para tocarlos en directo personalmente. Por cierto, los temas de Héroes son notoriamente de los más jodidos de tocar, de todos los que he sacado para versionar con la guitarra, no son tres acordes básicos y un punteo fácil y ya está.

Luego quizá decayó un poco mi nivel de afición a la banda, aunque por supuesto, me los seguía poniendo. Un buen amigo me puso en el coche a finales del 95 o principios del 96 Avalancha. Me sorprendió porque no me había enterado de que había salido, entonces yo estaba muy metido en acabar la carrera, el deporte, mi novia de entonces y sí que oía mucha música, pero estaba en una época muy folk – celta, mucho Radio 3… Lo que oí no me entusiasmó. No obstante, me compré pronto el CD y me encantó de principio a fin. También era distinto al anterior, aunque siguiendo la deriva rockera americana 90era. Ahora tampoco me canso nunca de escucharlo, ninguno de los 4, ni cualquier cosa que hayan hecho, en estudio o en directo.

Por esa época fui al segundo y último concierto en mi vida de la banda, con amigos de la carrera, tan aficionados o más que yo a la banda, por aquel entonces. Fue muy bueno, aunque ya no sentí nada parecido a la primera vez. Recuerdo que Quique nos dijo a los de las filas de atrás “y los de allí al fondo, no se olviden de vitaminarse y de mineralizarse” (los viejos, aunque yo aún no lo era) jajajajaja.

Es (no tan) curioso, porque desde que empecé a escucharlos y saberme sus letras, he usado sus frases como “sentencias lapidarias”, en las más variopintas situaciones de la vida. Héroes tienen respuesta y comentario para todo. Además, con elegancia y humor fino irónico típicamente aragonés. Seguro que mucha gente recuerda esa costumbre mía.

Pues eso es todo amigos, el 99% de lo que habéis leído aquí, no lo encontraréis en el libro, si queréis conocer de verdad la historia de la banda, compráoslo y leedlo, no os defraudará y a los fans, os reconciliará con 4 personas muy valiosas, cada cuál en su particularidad. Y os hará valorar aún más si cabe su música tan maravillosa y fuera de lo común.

Y recordad que, con el suficiente esfuerzo todo es posible, podéis convertiros en héroes del rock o de lo que sea y cuando ese esfuerzo se echa en lo que apasiona, no parece esfuerzo, el tiempo pasa vertiginosamente y le faltan horas al día para hacer lo que gusta, no quieres que acabe, aunque uno se fatigue físicamente.

Hasta siempre, sed felices.

Si os ha gustado como escribo, me permito recomendaros mi propia Iberia Sumergida (aunque nada tenga que ver con esto):

También podeis echar un vistazo a mis propias creaciones y versiones rockeras, como esta y otras en mi canal (estoy muy en los principios):

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About jocilesferrer

Ingeniero Telecomunicación. Europeo, español, extremeño-aragonés. Liberal, cristiano. La ola es el mar