Elecciones generales en España, historia y mitos

Primera Ley de la Termodinámica: “en cualquier sistema físico aislado de su entorno, la cantidad total de energía será siempre la misma, a pesar de que pueda transformarse de una forma de energía a otras diferentes”

Un mito electoral español que venía escuchando desde hace más de una década y que he vuelto a ver comentado en las últimas semanas en las redes sería el siguiente: “El PSOE (o la izquierda) cuenta con un millón fijo de votantes flotantes más que el PP (o la derecha). Bajo ciertas circunstancias, que se concretarían en una tasa de paro superior al 20% con un gobierno del PSOE, estos dejarían de ir a votar y entonces ganaría el PP, por la mínima. Del mismo modo, cuando la tasa de paro bajase del 14%, estos, se acordarían de que no les gusta la derecha y volverían a votar, dando de nuevo la victoria al PSOE. Y así sucesivamente”.

Quise comprobar por mí mismo, con números y en detalle, hasta qué punto esto era cierto o una percepción totalmente infundada y me puse a recopilar datos.

Fuentes:

Y ya puestos, pues me he confeccionado unas tablas con sus gráficas correspondientes, de las que extraer más conclusiones, que expondré aquí, intentando ser imparcial y objetivo. Aclarar antes que nada, que lo valioso de este artículo son precisamente esas tablas y gráficas proyectadas a partir de ellas, que yo al menos, no he encontrado “por Internet” en el nivel de detalle y extensión que quería. Si os interesa el asunto, os invito a que vosotros mismos las estudiéis y saquéis vuestros propios resultados y conclusiones.

Derecha e izquierda

A mí, antes que la clasificación política unidimensional, derecha – centro – izquierda, me gusta mucho más la bidimensional de Nolan, con dos ejes de libertades, las económicas y las personales. Me parece que describen mucho mejor a las diferentes opciones políticas y desde luego a mí mismo, que aquello a lo que “abato” en una dimensión, no sirve exactamente para describir lo que soy en dos. No obstante, la mayoría de la gente prefiere la simpleza de etiquetas, así que, para este análisis, me he ceñido a la unidimensionalidad. En el caso de España (e Hispanoamérica), lo que se entiende por izquierda y derecha es distinto de lo entendido en el mundo anglosajón e incluso en la Europa continental, además se añade aquí una tercera dimensión fundamental, el grado de españolidad contra separatismo, que tampoco se relaciona con las anteriores categorías como suele hacerlo en otras culturas. Así que intentaré describir primero lo que comúnmente se entiende en el estado – nación objeto de estudio por estas:

  • Izquierda: Mayor hincapié percibido en la igualdad que en la libertad. El estado debe centralizar la producción de bienes y servicios y su justa distribución, de manera que llegue a todos. Los impuestos deben ser más bien altos, para que “paguen los ricos”, a los menos favorecidos no les faltará de nada porque el estado se encargará de proveérselo.  Lo público debe ser la norma sobre lo privado. La línea en educación y demás cuestiones, deber ser monolítica y estipulada por el estado, benefactor y en beneficio de todos. Antes incluso que a cuestiones económicas, la carga ideológica es muy fuerte hacia lo que sí se entiende mundialmente como “progresismo”, es decir, apoyar modos de vida, más justos o menos, pero que se suponen rompen con las tradiciones locales (y sin embargo suelen ser simpáticos a las ajenas).
  • Derecha: Mayor hincapié en la libertad (económica) que en la igualdad. La derecha española nunca ha sido liberal, ni siquiera en economía, no obstante para ella, el estado es percibido como ineficiente y corrupto (sobre todo cuando gobierna la izquierda) y por tanto no debe encargarse de la producción ni prestación de servicios, salvo la seguridad social (aunque esta pueda externalizarse que no es lo mismo que privatizarla). El que no “lo merezca” no debe recibir nada, especialmente si no es español. Los impuestos deben ser bajos por lo anteriormente dicho y porque toda su carga en realidad recae en la clase media, aquellos a los que no les va mal del todo, merced a su propio esfuerzo. La iniciativa privada debe ser la norma. El estado no debe decir nada en cuanto a línea en educación y demás cuestiones, que son decisión de cada individuo o familia. La carga ideológica es muy fuerte hacia el mantenimiento y eso sí, en la esfera pública, de modos de vida considerados tradicionales españoles y “comunes” a todos los españoles, en general con fuerte hostilidad a las particularidades regionales, por supuesto al “progresismo” y lo extranjero – inmigrante.
  • Centro: reuniría aspectos moderados de ambas tendencias, haciendo igual hincapié en libertad e igualdad y caracterizándose por la puesta en valor del respeto, el consenso, la democracia en sí y la tolerancia aséptica.
  • Separatismos: por supuesto los hay de izquierdas, centro y derecha, aplicando esas categorías a sus territorios, pero en España la izquierda estatal es por algún motivo (histórico supongo) simpática a los mismos, mientras que el nacionalismo español es siempre de centro a derecha y beligerante con aquellos. Existen también pequeños regionalismos no separatistas que sí son de centro – derecha y a menudo se oponen a los separatismos.
  • Libertad: en mi humilde opinión, en España, ni izquierda ni derecha son más ni menos defensoras de las libertades, aunque ambas así lo creen, pues cada una entiende por libertad, que los de su cuerda puedan ejercerla en la esfera pública y privada y que el contrario, en el mejor de los casos, se retire en silencio a la esfera privada a vivir sus preferencias.

Y ahora sí, vamos con las

Tablas y gráficas

Resultados elecciones generales vs paro

Desde el inicio de la democracia hasta hoy, en todos los procesos electorales, en número de votos totales al congreso de los diputados, para todas aquellas opciones que han superado los 800.000 votos. PP, Izquierda Unida, CDS y Unidas Podemos, figuran con sus últimas denominaciones (mayo de 2020), pero engloban formaciones anteriores a ellas y de las que obviamente son continuación (AP, PCE, UCD, Podemos).

He dividido en dos periodos las siguientes tablas, para facilitar su lectura. He resaltado en negrita las fechas de convocatoria donde se produjo un cambio de gobierno, así como la cifra para la opción ganadora y la de la tasa de paro a partir de la primera victoria del PP.

Tabla resultados generales 77-00
Tabla resultados generales 00-19
Gráfica resultados generales 77-19

Voy a hacer un análisis muy global de estos resultados por opciones, resaltando los datos más notorios, para los más jóvenes quizá la primera mitad resulte peculiar y los más mayores aún no se hayan hecho a la idea de lo que está pasando hacia el final.

Parece claro que el PSOE ha sido la opción campeona durante más tiempo. Desde un principio siguió de cerca a la UCD (CDS en las tablas y gráficas) y en el 82, con Felipe González, ganó por goleada a todas las demás. Se mantuvo invicta hasta el 96, en que perdió la primera posición por muy poco. En 2004 y 2008 volvió a ganar, con Zapatero, con aún muchos más votos que nunca (por encima de 11 millones de votos). En 2011 perdió con una fuerte caída y en 2016 bajó a niveles absolutos no conocidos desde los 70. Ya en 2019, con Pedro Sánchez ha vuelto a ser la primera, pero con niveles absolutos por debajo (7 millones) de los de 2011.

El PP ha sido claramente la segunda opción de los españoles, siguiendo de cerca al PSOE. Desde el 82, como puede apreciarse fácilmente en la gráfica, sustituyó e intercambió papeles con UCD – CDS, absorbiendo al centro-derecha. Atravesó una travesía de tesón y resignación en los 80, para finalmente irrumpir casi doblando sus resultados y ganando por primera vez en el 96, con Aznar, por la mínima eso sí.  En 2000 ya superó los diez millones de votos y en más de dos millones al PSOE. En realidad se mantuvo en estos niveles absolutos cuando perdió en la época de Zapatero. En 2011 obtuvo su máximo, aproximándose a los 11 millones, ya con Rajoy, pero sobre todo, coincidió con una gran debacle socialista. A partir de ahí cayó en picado, coincidiendo con la fragmentación, pero aun superando al PSOE hasta 2019, con Pablo Casado,  en que ha vuelto a sus niveles absolutos ochenteros (en torno a cinco millones de votos).

El separatismo catalán casi siempre se ha mantenido entre los 800.000 y el millón de votos, eso sólo teniendo en cuenta la fuerza mayoritaria, que fue CiU hasta 2011 y desde 2019 es ERC. Su máximo estuvo entre el 93 y 96, dato que a mí mismo me ha sorprendido y su mínimo aparente al principio de la democracia y entre 2011 y 19, achacable a la desintegración de CiU y ascenso de ERC.

Las otras fuerzas, las que por sí solas nunca han superado los 800.000 votos, son sin embargo muy importantes y cada vez más, para conformar gobiernos, aprobar presupuestos y poder tomar todo tipo de decisiones en el congreso. Han estado compuestas por un conglomerado de partidos separatistas, que más fácilmente se han entendido con la izquierda nacional, otros regionalistas pero españoles, que han hecho lo propio con la derecha, algunos centristas minoritarios que han pasado inadvertidos y otros de izquierda que quizá sí han podido dar más apoyos puntuales. De entre ellos yo destacaría el PNV, que por causa de los números no aparece en estas tablas ni gráficas y que sin embargo, es el partido que “siempre participa”, haciendo el papel del centro mucho más habitualmente que el del separatismo vasco, aunque por supuesto, desde una posición nacionalista de defensa de los intereses de sus votantes. Es mi opinión, claro.

La UCD y después CDS de Adolfo Suárez fue la primera fuerza por la mínima al principio de la democracia, cayó a la tercera de lejos cuando el PP le “robó” el electorado de centro-derecha coincidiendo con la victoria de González y se mantuvo con dignidad hasta desaparecer en los 90 y con ella, una opción nacional de representación del centro – centro.

Izquierda Unida ha sido la tercera opción quizá durante más tiempo. Comenzó como PCE y ha fluctuado entre los 800.000 y más de dos millones y medio, con Julio Anguita, en el 96 de votos, para integrarse en el proyecto de Podemos, que la superó con creces, a partir de 2016.

Los nuevos: Unidas Podemos, de Pablo Iglesias, según su última denominación, se ha mantenido en torno a los tres millones de votos desde que irrumpió en 2015 y no ha bajado de cuarta fuerza desde entonces. Desde 2019 participa en la coalición de gobierno con el PSOE. Vox, de Santiago Abascal,ha sido la última en llegar en 2019, superando los tres millones y medio de votos y convirtiéndose directamente en la tercera fuerza. Ciudadanos, llegó al congreso a la vez que Podemos, pero ha sufrido un ascenso y caída (con Albert Rivera) acusado fluctuando entre más de cuatro millones y poco más de un millón y medio de votos. Veremos a dónde lo lleva Inés Arrimadas.

Y el paro, que no es ninguna fuerza política, pero sospecho que podría ser una fuerza electoral, capaz de tumbar (o encumbrar) gobiernos. Experimentó un ascenso espectacular en poco tiempo al principio de la democracia, desde menos del 5% de tasa en el 77 hasta casi un 16% para la victoria de González en el 82. Durante el gobierno de este, con cierto altibajo, no paró de crecer hasta la primera victoria del PP, con casi un 23% en el 96 y este ha sido su máximo durante el periodo estudiado. A partir de ahí no paró de descender, durante los gobiernos de Aznar y el primer Zapatero, hasta su mínimo posterior a los 70 en 2008 (9,5%). Volvió a ascender espectacularmente hasta los niveles de la derrota de González, para la segunda victoria del PP en 2011. A partir de ahí volvió a descender hasta por debajo del 14% en 2019.

Resultados por bloques de ideas

A continuación, voy a presentaros unas tablas y gráfica que juzgué interesante elaborar a partir de las anteriores (pues no hay ningún dato fuente nuevo en ellas que no se derive de lo anterior), para estudiar y conocer mejor la forma de pensar electoralmente de los españoles y su evolución.

En ellas Izquierda es sencillamente la suma de lo que en las anteriores es PSOE + Unidas Podemos + En Comú Podem + Izquierda Unida + Unidad Socialista.

Derecha es la suma de PP + Vox.

Centro en realidad nunca es una suma sino directamente el resultado de Ciudadanos, UPyD o CDS, cuando lo ha habido.

El Separatismo Catalán ya lo hemos explicado en el apartado anterior, corresponde a CiU o ERC según el momento.

Y Resto, corresponde directamente a las otras fuerzas, también del apartado anterior.

He marcado en negrita, cifras y fechas correspondientes a cambios de gobierno y en rojo cifras en esas mismas fechas, correspondientes a bloques de ideas que obtuvieron más votos y, sin embargo, ello no se materializó en que se hicieran con el gobierno.

Tabla resultados bloques 77-00
Tabla resultados bloques 00-19
Gráfica resultados bloques 77-19

De estas tablas y gráfica puede deducirse que, las ideas de izquierda (no separatista) han sido las preferidas por los españoles durante la mayor parte del tiempo, con una diferencia especialmente abultada durante los años 80 (Felipe González), de hasta casi 5 millones de votos. Y que, en dos ocasiones, 1977 y 1996 no consiguieron plasmarse en un gobierno, pese a aventajar en votos al resto. Hasta 2016 la izquierda la formaban mayormente PSOE y de lejos Izquierda Unida, formaciones muy mal avenidas, a partir de ese momento cambia a PSOE + Unidas Podemos, formaciones bastante más aproximadas en votos y mucho mejor avenidas, por necesidad o convencimiento.

La derecha sólo ha sido superior en votos en el año 2000 (segundo Aznar) y en 2011 (primer Rajoy) y por no mucho más de 2 millones de votos. Hasta 2019 el PP fue la única y última derecha (y durante 20 años también el centro), desde entonces y mientras no se demuestre lo contrario, la derecha es PP + Vox, que ha llegado a ser la tercera fuerza en el congreso.

Las ideas de centro (a menudo asimiladas a liberal-demócratas, aunque no sean exactamente lo mismo) jamás fueron mayoritarias electoralmente entre los españoles, ni siquiera en los 70 de UCD. Es fácil ver que la representación centrista desaparece durante los 90 y 2000 (absorbida completamente por el PP de Aznar) y que en los 70, 80 y 2010, crece o decrece de manera inversa a la derecha, es decir, dependiendo de si el PP es capaz de absorber a la franja de centro-derecha o esta se “va” a partidos realmente centristas. Sólo hay un momento concreto en que el centro parece recibir un trasvase de votos de la izquierda, en 2011, a la UPyD de Rosa Díez, más de un millón. En 2015 vuelven a la izquierda en el cómputo global, como es fácil deducir en la tabla más arriba, luego este centro, sí era más bien centro-izquierda.

Sumas posibles hipotéticas

Este apartado riza el rizo del anterior, estudiando unas hipotéticas alianzas o coaliciones, que, en realidad, nunca se han dado. Es fácil deducir qué bloques de ideas he sumado de los anteriores en cada caso y la lógica de resalte en negrita y rojo es la misma que la anterior.

Tabla sumas 77-00
Tabla sumas 00-19
Gráfica sumas 77-19

Veamos: las opciones de izquierda y centro habrían sumado más hasta el año 93, aunque en los 70 el centro es el que gobierna solo y desde el 82 la izquierda. A partir del 2015 vuelven a sumar más y más notoriamente, sin embargo, en noviembre de 2019, la izquierda gobierna apoyándose en los separatistas.

Las opciones de izquierda y separatistas son las que teóricamente más sumarían, aunque por poco, desde el 93 al 2008 (con la excepción del 2000), coincidiendo bastante con los períodos de Aznar y Zapatero, sin embargo, esa ventaja, nunca se plasmó en alianza concreta.

La derecha y el centro, sólo habrían sumado más realmente en el 2000 (segunda victoria de Aznar, en realidad sólo derecha) y 2011 (primer Rajoy), aquí sí realmente derecha más centro con UPyD.

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Estudio mitos electorales

Ahora que ya he tratado de exponer los datos del modo más imparcial posible (aunque siempre es inevitable introducir parte de las preferencias de uno), vamos a tratar de desmontar (o tal vez otorgar carta de fundamento) a ciertos mitos electores españoles escuchados. Seguro que vosotros conocéis otros, os animo a estudiarlos haciendo uso de los datos anteriores. Vamos allá…

El paro

“crece durante gobiernos del PSOE y baja con los del PP. Una vez que rebasa cierto nivel hace perder al PSOE y una vez que vuelve a bajar de otro cierto nivel hace que vuelta a ganar”.

Bueno, este mito es el que me hizo idear este estudio – artículo, así que empiezo con él. Miremos la “Gráfica resultados generales 77-19” y las tablas de las que sale.

El paro más bajo que hemos tenido en democracia es del 4,8% en 1977, es decir, el de partida. A la UCD de Suárez le sube como la espuma y después le sigue subiendo al PSOE de González, aunque ya no tan vertiginosamente, incluso en 1989 conoce un valle y ya en 1996 alcanza el 22,8%, coincidiendo con la primera victoria (muy ajustada) del PP. Hasta aquí no se puede decir que el PSOE haya sido peor que la UCD en destrucción de empleo, aunque sí que el ascenso y victoria del PP han coincidido con el ascenso del paro.

Durante los 8 años de gobierno del PP sí se produce un descenso bastante espectacular de la tasa, hasta el 11,5% en 2004, en que se produce una nueva victoria, bastante clara del PSOE de Zapatero. La buena racha continúa cuatro años más, alcanzándose el mínimo desde los 70 en 2008 en que vuelve a ganar el PSOE por la misma ventaja. Pero a partir de ahí se produce una escalada tan vertiginosa como la que sufrió la UCD, volviéndose a alcanzar en 2011 la misma tasa de paro máxima que coincidió con la derrota de González y produciéndose una victoria, esta vez aplastante porque se dio también en el ámbito autonómico y municipal, del PP. Hasta aquí sí podemos decir que un primer gobierno del PP ha coincidido con una creación de empleo de más del 10% y uno segundo del PSOE con una destrucción justo en la misma medida. También que cuando con un gobierno del PSOE, se ha superado una tasa paro del 22%, este ha perdido las elecciones, en el segundo caso más por la pérdida de 4 millones de votes que por un aumento grande del PP.

Coincidiendo con el gobierno del PP de Rajoy el paro vuelve a bajar un 8% en 7 años. Coincidiendo con una tasa de paro del 14,10%, el PSOE (de Sánchez) vuelve a ganar, esta vez sí subiendo este y bajando el PP. Aún es demasiado pronto y más con el giro inesperado de la Pandemia del “COVID-19” para elucubrar cómo evolucionará el paro y la intención de voto.

Evidentemente hay otros factores, a parte del paro, también importantes para el electorado (corrupción, guerras, atentados, relaciones con el separatismo y el terrorismo, más corrupción…), pero me inclino a decir que este mito es bastante acertado, ya sea por coincidencia o por relación causa – efecto. Dos gobiernos largos del PSOE han coincidido con la destrucción espectacular de empleo y estos han caído rebasado el 22% de tasa y dos gobiernos un poco menos largos del PP han coincidido con su recuperación bastante exitosa y estos han caído una vez que el paro bajó del 14%.

Tomándolo por “ley” podría formularse que, en menos de 5-6 años, porque se parte de una tasa de paro peor que la que heredó Zapatero y también porque el matiz mucho más de izquierdas de Unidas Podemos aceleraría el proceso, se rebasaría de nuevo la tasa del 22% y entonces el gobierno de Sánchez – Iglesias caería a la primera oportunidad electoral.

Aquí quiero introducir una derivada de este mito y aquí sí entra aún más mi opinión personal. Esa derivada es que cuando el paro ha crecido mucho y el PP “no hace ruido”, un millón de votantes del PSOE “se olvidan” de ir a votar y entonces gana el PP al que votan siempre los mismos. Concretamente esta variante del mito del paro creo que se ha demostrado equivocada, las cifras han bailado mucho tanto para PP como para PSOE. No obstante, en esa lógica que tiene su trasfondo, creo que hay que buscar una cierta promoción (que no creación ojo) de Podemos por parte del PP “allá donde lleguen al poder, se cargarán la economía rápido y así los votantes volverán corriendo a nosotros lamiéndose las heridas, del bolsillo, sobre todo”. Y más recientemente de Vox, por parte del PSOE “el PP se cuidaba mucho de simular que eran centristas para no asustar a nuestros votantes desencantados, sobre todo por el ascenso del paro, ahora, con Vox, jamás olvidarán que, sin nosotros, viene la derecha”.

El separatismo

“va creciendo con el tiempo, especialmente durante gobiernos del PP”.

Bien, veamos la “Gráfica resultados bloques 77-19” más arriba y las tablas de que parte. El separatismo catalán, tomado como su partido con representación suficientemente abultada en el congreso, CiU tradicionalmente, o más recientemente ERC, ha oscilado desde 1982 entre los 800.000 y poco más de un millón de votos, obteniendo su máximo, siempre según este criterio en el período 93-96 (últimos años del PSOE de González) y su mínimo en 2015-16 (segunda mitad del PP de Rajoy), aunque en 2019 se ha recuperado en ERC y ese dato puede deberse a la inflexión de CiU o sus nuevos avatares a ERC como fuerza primera del independentismo. En todo caso, atendiendo a los números no se puede decir que crezca con el tiempo, sino que permanece más o menos estable y desde luego no que obtenga más votos “cuando está el PP”, en todo caso apuntarían a lo contrario.

También es cierto que un separatismo muy importante (el vasco y los propios “segundos catalanes”), queda enmascarado dentro de lo que aparece en la gráfica como “Resto”, agrupación heterogénea que estuvo en su mínimo en el 86 (segunda victoria de González) y ahora está mucho más crecida, tras su máximo en 2015 (sí, con Rajoy) de más de tres millones y medio. En ese grupo también hay regionalistas pintorescos en absoluto no españoles, izquierdistas, centristas y otras hierbas como ya se ha explicado. De modo que, sin un estudio más detallado, en media me inclino a pensar que no es representativo (sólo) del separatismo, aunque quizá sí más bien del descontento con “la vieja política”.

Mi conclusión es que este mito es fundamentalmente equivocado, eso, un mito. Ni crece con el tiempo ni especialmente cuando gobierna “la derecha”.

España tiene

“una mayoría natural de izquierdas”.

Echando un vistazo a la misma gráfica que para el mito anterior y también a la siguiente “Gráfica sumas 77-19.jpg”, salta a la vista que así ha sido casi todo el tiempo.

Yo quizá matizaría que ello fue especialmente acusado durante los años 80. Y que la tendencia con el tiempo es a “centrarse” (segunda gráfica).

Pero el mito parece fundamentalmente acertado. Y explicaría la estrategia del PP, desde los 90 hasta hace bien poco, de mantener un perfil bajo ideológico.

Parece claro que el franquismo produjo una línea de base escorada a la izquierda que aún perdura. También que el felipismo la corrigió bastante incorporando generaciones escoradas a la derecha. Estaría interesante estudiar si a su vez el aznarismo volvió a virar a babor a los nuevos votantes, ZP a estribor y así sucesivamente, es muy probable, pero no tengo datos suficientes y los directorios cada vez son más cortos como para dejar huellas profundas de vacunación hacia un lado u otro.

Aquí os voy a contar algo personal, pero que pienso le puede suceder a mucha gente, trasladado a su época y gobierno del color en ese momento: mi adolescencia y primera juventud que desembocó en ir a votar, coincidió con los últimos años de González. El PSOE no suele ser la opción más alejada de mí ideológicamente, sin embargo, el “mal recuerdo” en cuanto a paro, corrupción, nepotismo y experiencia “desde dentro” de alguien muy cercano a mí, me ha dejado una alergia duradera a coger la papeleta de la rosa. En mi vida he votado a 8-9 opciones distintas incluida la papeleta en blanco, jamás cogí aquella.

Para que el PP (o la derecha) gobierne

“tiene que ganar con contundencia”.

Si nos fijamos más arribas en las tablas resultados bloques y tablas sumas y buscamos ocasiones en que una opción con realmente menos votos se haya hecho con el gobierno, tenemos lo siguiente: Ya en el 77, la UCD obtiene un millón de votos más que el PSOE, pero la izquierda sola supera en votos a centro + derecha, luego no parece que haya que ganarle con contundencia en esa ocasión.

En el 96, la ventaja del PP sobre el PSOE no llega a 300.000 votos, no obstante la izquierda sola, sin separatistas u otros, aventaja al centro + derecha (sólo PP) en más de 2 millones y Aznar llega al poder… sin ganar con ninguna contundencia.

Las veces que el cambio se produce en sentido contrario (a PSOE), sin embargo, la izquierda sí que aventaja a la derecha con contundencia… excepto justo en 2019, en que la suma con más apoyos sería izquierda + centro, aventajando en más de un millón a derecha + centro y no obstante se opta por izquierda + separatistas para la investidura.

En cualquier caso, el mito se demuestra equivocado.

Los separatistas

“se alían siempre con la izquierda”. Y viceversa…

Sin necesidad de volver a estudiar tablas y gráficas, es conocido que en los 80 y 90 apoyan sucesivamente a González y a Aznar, entonces los de centro-derecha, CiU y el PNV (del que ya he comentado más arriba).

Aquí seguro que muchos decís “CiU no se puede contar como separatista”. En mi opinión con perspectiva histórica, tanto o más que ERC y desde luego que el PNV. Y esto claro, es opinión y discutible. En aquella época, los 80 y 90, de supuesta “sensatez nacionalista”, es conocido que CiU en la Generalitat, además de a la corrupción como nadie en el resto de España (el 3%…), se encargó de hacer un trabajo minucioso de minado de la conexión de los catalanes con el resto del “estado”, como la hormiguita, laboriosa y sin hacer ruido, a cambio del apoyo en el congreso al PSOE o el PP y que estos “robasen en sus feudos”… Actualmente CiU está disuelta, la parte catalanista tranquila de Unió se integró en el PSC y sus nuevos avatares se han revelado mucho más montaraces y agrios en el “prusés” que nadie. Así que separatistas como el que más.

En realidad esta alianza con la izquierda “estatal” es un fenómeno muy actual que no tiene por qué repetirse de ahora en adelante y hay signos de que al menos el PSOE, puede estarse buscando otros colaboradores.

Por tanto este mito, aunque muy aparente, me parece falso cuando se rasca.

Bloques

“No existe el trasvase entre ellos, sólo abstención en la izquierda”. “Sólo hay dos izquierda y derecha”.

No os ocultaré que tengo bastante manía personal a la (i) lógica de (dos) bloques. Prefiero con mucho el detalle de representación de matiz multicolor y multilateral. No todo  puede empaquetarse a los macetas – mix, propietarios / tradicionales / españoles contra trabajadores / progresistas / centrífugos. Yo no, desde luego. Además históricamente, la experiencia de mis familias es muy mala con ambos contendientes ya sabéis cuándo, así que el mismo cariño a la idea de ambos: cero.

Pero vamos a intentar ser un poco objetivos: De la “Gráfica resultados bloques 77-19” y los análisis de mitos que ya hemos hecho, vemos que efectivamente, los españoles se decantan más por opciones de izquierda o derecha, pero que estás dos se han bifurcado sustancialmente desde 2015, que siempre hay ahí un separatismo que va por libre respecto de esas corrientes y un “resto” de opciones creciente y heterogéneo.  El centro en efecto, normalmente crece y decrece de manera inversa a la derecha, pero en al menos dos ocasiones se ha demostrado que también puede establecer ese trasvase con la izquierda. Luego lo de que sólo hay dos inamovibles parece una simplificación exagerada.

Sin embargo si observamos la “Gráfica sumas 77-19”, sí que parece que la suma de centro – derecha tiene una evolución más estable que la ce centro – izquierda, o la izquierda por sí sola, vista en el anterior gráfico. Quiero decir, que las subidas y bajadas en el centro – derecha, son más suaves que en la izquierda, lo que sí puede responder a que los votantes de esta, se retiran mucho más a menudo a la abstención (cuando están descontentos) que los del centro – derecha y en menor medida se pasan a votar a este. Ya lo hemos estudiado, sólo en 2011, parece que hubo un trasvase claro desde la izquierda al centro. La primera parte del mito, la de la falta de trasvases entre la izquierda y el centro y la abstención más acusada en la izquierda, cuando la hay, no estoy seguro, pero me parece bastante acertada.

El que ocupa el centro político

“gana las elecciones”.

Por todo lo visto hasta ahora ya os adelanto que creo que no, pero vamos a verlo. Desde los 80 los españoles se han mostrado reacios a votar a opciones de centro cuando las ha habido, así que si la victoria realmente está en ese espacio ¿por qué no votan a las opciones que lo representan genuinamente? Pues porque no es así. Desde el 2011 parece que el centro se había venido recuperando, aunque en 2019 ha estado a punto de volver a desaparecer.

Felipe González no ocupó el centro, pero sí aglutinó la mayor parte de la izquierda, que en los 80 tenía una mayoría clara natural, obviamente toda la fronteriza con el centro. Aznar sí supo fagocitar el centro, lo que quedaba del CDS, en 1993 por completo e incluso convencer a la derecha de que juraran por el Niño Jesús que eran de centro. Esto tiene que ver con lo explicado más arriba del perfil bajo. Ya no había derecha en España (jaja). Obviamente la broma no iba a durar para siempre, porque existe la gente ideológicamente de derechas, es una opción tan legítima como cualquier otra y en cuanto han tenido un fidedigno representante no lo han dudado, pero esa es otra historia…

Pero no ganó (sólo) por eso, podrían haber llegado al poder igual aunque menos cómodamente aliándose con un CDS que hubiera continuado. A lo largo de los 90 creció el número de votantes en España, los nacidos en los 70 nos hicimos mayores de edad. De hecho en el 96 tanto PSOE como PP incrementaron sus votos respecto al 93, pero el PP lo hizo mucho más, es decir, los nuevos incorporados eran más “de derechas” y a partir de ahí se acortó muchísimo la ventaja anterior de la izquierda.

Mi conclusión es que este mito es infundado.

Una abstención abultada

“produciría un vuelco del sistema a uno verdaderamente democrático”.

Este es un mito trampa, quiero decir, que difícilmente puedo refutarlo o validarlo con estos datos y gráficas. Pero es quizá el que más oigo últimamente “Yo no voto”… Y reconozco que me toca las narices especialmente. Esto no es en ningún modo algo objetivo.

Pero vamos a intentarlo. Esto tiene dos pasos:

  1. Que la gente efectivamente se convenza de no votar
  2. Que el no hacerlo en una cantidad determinada lleve a una dimisión general de gobierno y oposición actuales

En lo que vendría después ya no entro, los defensores de esta postura nunca han sabido concretármelo y sólo dan largas volviendo al paso 1 y tachándome de “colaboracionista”, “cobarde”, “sumiso”, etc., etc. Muy convincente todo… por los…

Por cierto, aquí precisamente se me puede achacar que no he introducido los datos de abstención. Sin duda habría sido muy interesante, pero eso hubiera introducido una variable diferente y complicada. Os animo a hacerlo vosotros mismos, si os interesa. No obstante de los datos y gráficas podemos deducir que…

Paso 1. El número total de votos ha ido aumentando, sobre todo desde los 90 y ese aumento acortó bastante la ventaja de la izquierda, como he comentado. Desde 2015 todo se ha fragmentado y cada vez más, pero el cómputo total no ha bajado, más bien lo contrario. Quizá aunque griten más los de La Asociación de Amigos de las dos Españas, en realidad la gente esté contenta pudiendo estar más exactamente representada en sus matices ideológicos, al menos eso refleja la fragmentación. Yo diría que pese al supuesto desencanto con la política, no va a ser fácil convencerles de no votar por ello y yo diría y esto es mi suposición, que tanto menos cuanto más hacia los extremos ideológicos, están más “convencidos”.

Paso 2. No puede extraerse de los datos tampoco, pero visualizo a los y las líderes de las principales opciones y no me los imagino dimitiendo, habiendo ellos obtenido representación “porque los votantes de sus adversarios se abstuvieron”, todo lo contrario, encantados. De hecho sólo conozco a uno que dimitió, pero porque se abstuvieron los suyos, no los otros, no cuestionó los votos a los demás.

Y como digo, lo que vendría después, tras la dimisión generalizada ¿surgirían de las sombras unos ciudadanos ejemplares dispuestos a implementar la democracia legítima “y no esta m* que tenemos”? Pues sinceramente, no sé quiénes ni de dónde… Tampoco me han explicado cómo sería esa democracia, insisten en que la que hay no, vale muy bien, pero es que soy muy obtuso para lógica negada…

Concluyo que el mito de la abstención traerá la democracia, como broma ha estado bien… Mis abuelos y padres ya se tiraron muchos años absteniéndose y el gobierno que había parece que no pilló la indirecta…

Estos mitos (y esta historia) me divierten muchísimo, pero hay otros que me gustan aún mucho más, por si queréis echar un ojo, en este mismo blog:

Iberia Mítica: https://jocilesferrer.com/iberia-mitica/

Bueno, pues no os aburro más, gracias por leer hasta aquí, aunque haya sido en diagonal o saltando a lo que os interés. Ojalá que hayáis encontrado datos, formas de exponerlos y conclusiones interesantes. Como siempre comentarios y diálogo son muy bien venidos y si no os gusta lo que hay, os animo a participar, a lo mejor lo hacéis mucho mejor que ellos, naves variopintas donde embarcarse hay para casi todos los gustos…

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7 respuestas a “Elecciones generales en España, historia y mitos

  1. Aunque no tenga nada que ver. Que bonito lo que te dice tú padre y lo que tú le respondes también muy bonito. Esto me emociona. La politica me enerva aunque he de confesar que me gustan esos trajines.

  2. Muy interesante, muy razonable y, evidentemente un argumentario a leer/estudiar. Me ha gustado, sobre todo, el análiss de la Abstención…porque lo he sufrido en carne, de discusión, propia. Gracias por el trabajo.

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About jocilesferrer

Ingeniero Telecomunicación. Europeo, español, extremeño-aragonés. Liberal, cristiano. La ola es el mar